Isabel Mantecón, miembro del jurado de Antigua Abesbatzak 2011
“Los coros tienen que estar seguros de que valoramos y reconocemos su esfuerzo y dedicación”
Por Íñigo Arbiza
¿Cómo valora a modo de balance la pasada edición de Antigua Abesbatzak Lehiaketa?
“De una manera positiva. Hemos tenido la oportunidad de escuchar cinco coros de diferentes características, luchando verdaderamente por obtener un buen resultado”.
¿En qué aspectos se ha fijado más a la hora de puntuar las actuaciones?
“Aunque los aspectos técnicos son imprescindibles y son la base en la que se asienta la música que se va a interpretar, para mí lo que marca la diferencia es la rigurosidad musical y la musicalidad. Es decir, la capacidad del coro para interpretar lo que el compositor quería transmitir de una manera rigurosa, siendo fiel a su origen, así como la capacidad de que esa música llegue al público y emocione”.
El fallo del jurado ha premiado también la obra de Tomás Garbizu ¿Cómo calificaría las obras del autor lezoarra para coro presentadas en cuanto a su grado de dificultad?
“La música de Garbizu para coro mixto entraña dificultades. Es una música muy sólida que necesita mucha energía en todo momento. En muchas ocasiones, pongamos como ejemplo algunas interpretadas en el concurso com Xauli-Xauli e Ituringo arotza, utiliza cuatro voces masculinas. Además es una música muy rica armónicamente; es sorprendente lo que llega a hacer a partir de melodías populares reconocidas por todos. Siendo folklore es una música muy elaborada lo que dificulta su aprendizaje y que los coros amateurs se animen a interpretarla. La Habanera, también cantada en el concurso, es una obra poco interpretada debido a su dificultad. Aunque es de gran belleza, en este caso la dificultad radica no tanto en lo armónico sino en la expresión y la intención”.
¿Ha existido en esta ocasión unanimidad en sus puntuaciones?
“Como miembro del jurado no tenemos acceso a las puntuaciones de nuestros compañeros. Se puntúa a nivel individual y después de realiza la media. Este método permite una mayor objetividad en el resultado. De todas formas, lo que puedo decir es que estamos de acuerdo en el fallo final, sin duda.”
¿De qué salud cree que goza el Certamen de La Antigua ?
“Es buena, aunque siempre se puede seguir trabajando para estar más en forma cada edición. Desde el año pasado, y tras una reflexión, se empezaron a hacer nuevos planteamientos para el certamen y se hicieron algunos cambios para mejorar el concurso, como turnar cada año las categorías, incluir un curso y una charla dedicado a los coros infantiles o apoyar el trabajo de un compositor. Este año, además de disfrutar de la calidad de los coros, hemos acercado la música y vida de Garbizu a coralistas y a público asistente e incluso hemos tenido la oportunidad de cantarlo.”
¿Dónde sufre más usted, ante el público dirigiendo al coro o como jurado evaluando las actuaciones?
“Quizá como jurado. He vivido los concursos como cantante y directora y por ello sé todo el trabajo que hay detrás de esos quince minutos de actuación, y se hace difícil y duro tener que asignar un número. Al final el coro es parte de tu vida y estás intentando mostrar lo mejor de ti en ello. Como jurado tienes que valorar y sabes que tus palabras para algunos pueden llegar a ser una decepción y para otros un impulso hacia la mejora. Los coros tienen que estar seguros de que, independientemente del resultado, valoramos y reconocemos el esfuerzo y dedicación. Si sólo se puntuara eso todos los coros se habrían llevado la máxima calificación.”



