“No conocemos aún suficientemente la obra de Garbizu, ni la coral ni la no coral”

PATXI INTXAURRANDIETA
Estudioso de la figura y obra de Tomás Garbizu
Por Íñigo Arbiza
Antigua Abesbatzak incluyó un monográfico dedicado a Tomás Garbizu, incluyendo una breve disertación que usted ofreció a los presentes. ¿Cuál es su valoración?
“Muy positiva, evidentemente. Despachar en dos horas y media más de veinte piezas interpretadas por los coros, diez melodía vascas para voz y piano y hablar ampliamente de un compositor de las características de Garbizu es físicamente imposible. La limitación del tiempo asigando, en un comienzo de unos diez minutos, fue un inconveniente ya que ¿cómo se resume en ese tiempo la vida y obra de un compositor que vivió 88 años, y escribió una cantidad ingente de música, como lo atestigua su amplio catálogo?. Arañé el tiempo que pude, y quedaron infinidad de aspectos de su vida y obra literalmente en el tintero. El principal objetivo de mi disertación no fue otro que mostrar que con Garbizu estamos ante una de las figuras musicales más importantes que ha dado Euskal Herria.”
Tras su intervención quedó claro que la obra de Garbizu, además de vasta es variopinta: obras corales, para voz solista, para orquesta, canciones, etc. ¿Conocemos suficientemente la obra no coral de Garbizu?
“Salvo conocidas excepciones, a los músicos- así como a escultores, pintores y seres humanos en general- los conocemos sólo parcialmente. ¿Quién conoce de Gabriel Fauré alguna obra más allá del Requiem o la Pavana? ¿Quién conoce de Elías Salaberria, a la sazón primo carnal de Garbizu, más allá de La procesión del Corpus en Lezo o La vuelta de Elcano en el mejor de los casos?”
Quizás en el caso de Garbizu contribuya a ser más conocido la gran cantidad de obra que de él hay ya grabada…
“…lo cual no garantiza a priori que sea escuchada. De los 700 o 1.000 ejemplares de una generosa edición que se pueda hacer de un disco de Garbizu ¿cuántos se escuchan?, por ello no creo que conocemos suficientemente la obra no coral de Garbizu… ni la coral”.
En su charla dijo que Garbizu puede estar contento porque tiene mucha obra grabada, pero que aún queda mucha por grabar ¿Podría darnos una idea aproximada de esa otra, de la no grabada?
“Me atrevería a decir que no hay otro compositor euskaldun que tenga tanta obra grabada como la tiene Tomás Garbizu. Aunque es evidente que nunca se grabarán de ninguna obra suya tantas versiones como se han grabado de las Diez melodías vascas de Jesús Guridi. En mi primera afirmación, me estaba refiriendo a la obra del compositor en su conjunto, y añado que no todos los registros son siempre de la misma calidad técnica ni interpretativa, aunque todas están hechas con el corazón.
Están grabadas las tres grandes misas: Gure Meza, Misa Benedicta, Misa Ecuménica; la obra completa para piano, con muchas piezas en más de una versión, casi toda la obra para órgano, la obra para txistu y tecla en las dos versiones previstas por el compositor: txistu y órgano o txistu y piano; la obra coral para voces blancas; parte de la obra coral para voces mixtas; Gurutze Santuaren Bezperak para voces mixtas y órgano; algunas de sus canciones para voz solista y piano; la Cantata Babilon Beltza, etc.
Evidentemente hay mucha más música para interpretar y grabar en su catálogo. Al afirmar que queda mucho por grabar, me refería básicamente a la obra Viejas Canciones Donostiarras-Donostiako Kantu Zaharrak, obra que está pidiendo a gritos que sea grabada. Es una obra redonda, cerrada, terminada, publicada en su día en formato de libro con un importante soporte literario que corrió a cargo de Jesús Mª Arozamena. Las melodías, no todas donostiarras, forman parte del cancionero tradicional vasco. Garbizu está en el piano. Garbizu la consideraba como su obra más importante, junto con la Misa Benedicta.
¿Cómo valora las interpretaciones escuchadas por parte de los coros, o de la soprano Miren Urbieta en la Antigua?
“ Empleando una figura musical diré que la interpretación fue, en general, in crescendo hasta culminar con la actuación del coro vencedor quien nos emocionó con la versión de la habanera El eco de una habanera. La actuación de Miren Urbieta y Alvaro Cendoya fue magnífica. De las vagas referencias que tenía de la soprano donostiarra pasé a descubrir a una artista con una impresionante potencia de voz, un saber estar en el escenario, un saber trasmitir y sacar a escena el contenido literario de las canciones que me emocionaron. A Álvaro lo conozco bien, hace un extraordinario trabajo en el estudio y grabación de la música para piano de Tomás Garbizu. En aquel marco de la ermita de La Antigua de Zumárraga sonó todo maravillosamente. Si se hubiera dispuesto de un gran Steinway, qué no hubiéramos descubierto aquél día.”
¿Qué hubiera sentido Garbizu si hubiera estado presente en la ermita?
“ Garbizu solía contar que en cierta ocasión que le concedieron un premio a D. Miguel de Unamuno, éste, al recibir el premio, dijo ante los asistentes: Gracias por haberme ofrecido esta distinción tan merecida. Parece ser que el encargado del acto, entre sorprendido y enfadado, le dijo: Usted sabe que no se dice así. Y Unamuno en un ataque de ajena sinceridad le contestó: Sí, pero los que dicen de la otra forma, tienen razón.Aunque Garbizu era imprevisible, sé que si hubiera estado allí- que lo estuvo-, lo hubiera agradecido de todo corazón, pero sé también que ni lo hubiéramos notado.”



